Llevaba un tiempo con Ollama en el homelab, probando, aprendiendo, haciendo que las cosas funcionaran. Monté mi primer despliegue, estudié cómo encajaban las piezas y empecé a sentir que podía ir un paso más allá. Pero llegó un momento en el que me planté una pregunta incómoda: ¿esto escalaría si más de una persona lo usaba a la vez? La respuesta honesta era no. Tras investigar a fondo las alternativas, quedé claro que las herramientas que estaba usando no eran las más adecuadas para ese propósito. Y en lugar de seguir parcheando, decidí replantearlo todo desde cero.
